jueves, 20 de diciembre de 2007

La arqueología Social Latinoamericana




Los filósofos no han hecho más que interpretar de diversos modos el mundo, pero de lo que se trata es de transformarlo.

Tesis sobre Fahuerbach, Marx. 1845



La arqueología social latinoamericana

¿Cómo surge?

Primero quisiéramos introducirlos en el contexto generalizado histórico- social en el cual surge la corriente que describiremos a continuación. Es necesario señalar que la teoría no esta exenta de colores políticos, ni tampoco ajena a la realidad social. La teoría y la praxis se fusionan con el entorno y la contingencia. Es por esto que se vuelven significativos los acontecimientos sociales que se verán reflejados en una nueva forma de hacer ciencia.

Uno de los principales procesos generalizados que envuelve a esta teoría es la guerra fría, donde el mundo dividido en dos y una situación de tensión insita a los países a tener que elegir… o se es lo uno o lo otro.

Latinoamérica es terreno neutral, sobre el cual ambos bandos deseaban tener dominio, siendo nuestro continente doblegado ante la intervención norteamericana.

Es en este mismo contexto que surgen movimientos sociales producto de la gran desigualdad social, la mala distribución de los ingresos, y la discriminación de las poblaciones indígenas, entre otros fenómenos que evidencian un momento de crisis social.

Otro factor importante es la fuerte industrialización que sostuvo Latinoamérica… una industrialización sin derechos y con sueldos paupérrimos, que concentró a gran parte de la población en ciudades, generando cohesión y conciencia social, además de carencias, hacinamiento y enfermedades.

En otro ámbito, la guerra de Vietnam se vuelve un factor fundamental en tanto fomenta la creación de conciencia social, sumado a la derrota de EE.UU. que permite hacer un quiebre que hace factible oponerse y pararse frente al imperialismo y desafiarlo.

El marxismo se vuelve una corriente importante para los grandes movimientos sociales. Ejemplo de esto son los movimientos estudiantiles franceses, basados en la escuela marxista de Frankfurt. La revolución cubana es otro ejemplo en la lista de procesos importantes que surgieron en América latina. Se alza un Estado comunista, situación que va acompañada del triunfo de Allende en Chile que implicó el acceso del socialismo al poder por vía democrática.

Estos fenómenos son observados por los cientistas sociales quienes se dan cuenta de la poca contribución que han hecho a la sociedad, toman conciencia de la poca participación que han tenido en los diferentes movimientos sociales, principalmente en la reivindicación de las poblaciones indígenas, poblaciones en ese entonces y desde siempre estuvieron marginadas, por lo que se evidencia la falta de un rol social activo por parte de estos.

Es en este contexto donde surge la arqueología social Latinoamericana, como oposición al progresismo de la Nueva Arqueología, corriente que invisibiliza a su objeto de estudio mediante su noción de ciencia. Los cientistas latinoamericanos niegan este marco teórico, proponiendo nuevos supuestos los que revisaremos a continuación.

Entre los antecedentes de la arqueología social latinoamericana encontramos una historia bastante vinculada a la ideología nacionalista y anticolonialista como el indigenismo y por otro lado una ideología claramente vinculada con el materialismo histórico. El indigenismo propio de los años veinte, de carácter bastante nacionalista es retomado por Lumbreras y sus seguidores con el fin de enaltecer culturalmente a América Latina devolviéndole a las poblaciones indígenas sus derechos, haciéndolas visibles nuevamente y altamente influyentes en los procesos sociales. Es por esto que el rol del arqueólogo y los científicos en general se vuelve importante, primero porque la arqueología es un elemento fundamental para la transformación de nuestra sociedad y segundo, porque la arqueología tiene un rol importante como ciencia social, principalmente en el complejo proceso de la búsqueda de una identidad y en la proyección general hacia el futuro.

Todo comenzó con algunas publicaciones…

La más importante de estas fue “la arqueología como ciencia social”, escrita por Lumbreras en el año 1974, libro donde describe su enfoque marxista y la posible aplicación de este a la arqueología.

En este texto pretende dejar atrás a una arqueología burguesa y explotadora planteando un cambio en la disciplina, pretendiendo un nuevo rumbo en la arqueología, hacia un sentido participativo como arma “liberadora de las clases sociales oprimidas”.

Otro aspecto importante para la corriente es que el concepto de cultura resulta inaplicable, esto debido a que es un concepto con una gran carga imperialista caracterizado también por ser abstracto resultando poco útil para la comparación de sociedades del pasado con las presentes. Este concepto es reemplazadazo por la noción de “unidad arqueológica socialmente significativa”

Con esta noción se pretende hacer notar la importancia de los contextos arqueológicos, y como estos son el producto de acciones sociales concretas. Por tanto los restos arqueológicos en contextos determinados conforman unidades arqueológicas socialmente significativas que son reflejo de actividades de individuos que dejaron testimonios materiales posibles de reconocer por los arqueólogos.

Es importante señalar ciertos sucesos que se van dando posteriores a los planteamientos de Lumbreras. En 1975 se realizó la Reunión de Teotihuacan, que inspirados en el libro de Lumbreras escrito en el año 1974, pretendieron revisar el papel de la arqueología en la sociedad…Se pretende crear consciencia… Conciencia de que las clases bajas sociales indígenas son fruto de un Estado y de una ciencia colonialista, se intenta hacer notar el carácter burgués de la ciencia durante todos estos años. En general se buscaba establecer los lineamientos generales de una teoría latinoamericana desde una perspectiva materialista histórica, teniendo en consideración los procesos que se estaban dando en América latina hasta ese entonces.

El clima político no era el mejor por lo que muchos arqueólogos no pudieron firmar el manifiesto de Teotihuacan debido a que en muchos países no existía libertad de expresión.

Manifestaciones posteriores son la formación del grupo “Oaxtepec” en el año 1983 conformado por L.F. Bate, L. Lumbreras, M. Gándara, M Sanoja, M. Veloz e I. Vargas. Siendo una época de “refinamiento teórico” donde se incorporan nuevas metodologías y se produce una mayor cantidad de publicaciones.

Como se ha señalado esta corriente tiene entre sus intereses las prácticas políticas y sociales en la configuración de lineamientos teóricos, sumados a un rol activo de quienes llevan a cabo la práctica, enfatizándose en un discurso reaccionario, contrario y alternativo al de los arqueólogos extranjeros. Conformando una tradición de corta data pero de gran importancia por ser la única corriente teórica que ha surgido desde Latinoamérica. Todos aquellos enfoques que se han desarrollado en América Latina con anterioridad representan únicamente a perspectivas híbridas retomadas de otros horizontes.

La arqueología social latinoamericana es una corriente bastante similar a la arqueología soviética, basada en los planteamientos de Gordon Childe. Sumado a los postulados de Marx y Engels, los que fueron retomados y reinterpretados considerando en particular ciertas ideas provenientes de las “11 tesis sobre Feuerbach”, de Marx. A continuación citaremos la 3ª tesis, para que se hagan una idea…

La teoría materialista de que los hombres son producto de las circunstancias y de la educación, y de que por tanto, los hombres modificados son producto de circunstancias distintas y de una educación modificada, olvida que son los hombres, precisamente, los que hacen que cambien las circunstancias y que el propio educador necesita ser educado. Conduce, pues, forzosamente, a la sociedad en dos partes, una de las cuales está por encima de la sociedad (así, por ej., en Roberto Owen).

La coincidencia de la modificación de las circunstancias y de la actividad humana sólo puede concebirse y entenderse racionalmente como práctica revolucionaria.[1]

Otros conceptos a los que se dio importancia fueron a los de Estructura y Superestructura, utilizados para entender la realidad social. La Superestructura es lo que va a generar la ideología, vinculado al motor de cambio de la sociedad el cual se generará desde dentro, formándose a partir de las relaciones de producción.

El aspecto fundamental retomado por esta corriente es la consideración del trabajo como “lo esencial en la construcción de la sociedad”. Siendo importantes para esta corriente las relaciones sociales, las que están mediadas por el trabajo. Es más, el ser humano en sí mismo es fuerza de trabajo siendo su conocimiento un “instrumento de producción”.

La relación del individuo con el medio ambiente es otro aspecto estudiado por la arqueología social latinoamericana, esta relación está mediada por 3 elementos; la fuerza de trabajo, los instrumentos de producción, y los objetos de producción. El trabajo considerado como acción central articula estos tres elementos, los que conformarían modos de producción y relaciones sociales de producción.

Estos conceptos son importantes primero porque a partir de los modos de producción se pueden definir distintos niveles, que en términos generales permiten jerarquizar, como salvajismo, barbarie, civilización… u otros conceptos como revolución neolítica, revolución urbana… etc. Y además porque podemos observarlos en el registro arqueológico, a partir de su definición y caracterización. Esto se logra mediante la aplicacion de nuevas categorías analíticas que nos permitan describir diferentes modos de produccion, como el reemplazo de cultura material por “instrumento de producción”, o cultura por sociedad ( o unidad arqueológica socialmente significativa).

Si usted no entendió lo anterior no importa…

Lo importante es que se entiendan cientos puntos como:

... hay un énfasis en considerar al “trabajo” como ente organizador y mediador de relaciones sociales…

… esta corriente se opone a los modelos progresistas de la nueva arqueología, como también se opone a un modelo de ciencia burgués y paternalista.

…pretende que la disciplina tenga o manifieste un fuerte compromiso político, poniendo en el tapete las implicancias de la práctica arqueológica, las que pueden resultar una herramienta de represión social o de liberación.

… en esta corriente se ve claramente la vinculación entre el contexto social y la práctica arqueológica. Surgiendo en un momento de tensión política... para culminar con los golpes de Estado.

…por ultimo es importante señalar que esta teoría es reflejo de una nueva forma de hacer arqueología en Latinoamérica, y es transcendental debido a que configuró una articulación entre países nunca antes vista, una cooperación teórica que abarcó una coalición significativa entre los países Latinoamericanos.


¿Le faltó ROCK a la Arqueología Social

Latinoamericana?


En este ultimo punto quisieramos plantear que si bien es cierto, la Arqueología social Latinoamericana marcó una fase importantísima en la producción teórica de América latina, no podemos olvidar que esta ha sido centro de críticas.

La discontinuidad de esta tradición teórica y la falta de compromiso por parte de los estudiantes, provocó que esta teoría no emprendiera una fuerte difusión hacia otros horizontes. Probablemente esto no fue más que fruto de las circunstancias y del contexto histórico social imperante, principalmente a finales de la década de los 70`donde gran parte de los países latinoamericanos estaban en dictadura, donde los planteamientos propios de esta corriente estaban absolutamente prohibidos. La clausura de muchas universidades y de carreras vinculadas con las ciencias sociales, también motivo a que en estos tiempos la producción teórica se viera absolutamente truncada.

Las críticas a este modo de hacer arqueología van dirigidas principalmente a que la Arqueología Social Latinoamericana tuvo una importancia bastante restringida en tiempo y espacio y que solo se desarrolló durante un período en el cual el modelo político de Estado era simpatizante con ello, es decir, mientras el modelo Marxista era socialmente aceptado.

De esta forma las críticas tienden a esfumar el rol importante que se le ha atribuido a esta teoría, así como también a su contribución, la que no habría sido significativa, esto fundamentado en que nunca pasó de hacer algo diferente a las teorías ya existentes (historia cultural o Nueva Arqueología). Enfatizando en este ámbito se plantea que los trabajos de Sanoja, Bate y Lumbreras aun siendo conocidos en todo el continente no pasaron más allá de ser conversaciones de mesa… Por lo que estos no habrían conformado ninguna escuela de pensamiento.

Siendo las principales limitantes de esta corriente teórica su estrecha vinculación con la agenda política de la ideología marxista, resultado esto determinante para su surgimiento y caída, siguiendo muy de cerca los procesos que se daban a la par con los modelos políticos persuadidos por los gobiernos de los diferentes países.

Es importante señalar una crítica que consideramos de mayor peso, la que está principalmente focalizada a lo que es la práctica arqueológica. Los arqueólogos sociales latinoamericanos elaboraron bellos discursos teóricos, hablaban y escribían sobre epistemología de la arqueología en términos marxistas de excelente manera, pero continuaban haciendo investigación arqueológica muy al estilo de la historia cultural.

Careciendo de algo fundamental en la investigación, de un puente entre la teoría y la metodología. Producto de que no tenían un modelo ni un cable a tierra apropiado para abordar el registro arqueológico, siendo sus estudios netamente teóricos, sin vinculación con los datos. Terminando más tarde muchos de nuestros arqueólogos sociales emparentados (muchas veces sin quererlo) con la Nueva Arqueología.

Ahora retomando la pregunta del principio, creemos que a la Arqueología Social Latinoamericana lo que menos le faltó fue ROCK, creemos que en este sentido esta corriente fue capaz de enfrentar a los fuertes paradigmas de la arqueología con una nueva forma de ver el registro, reemplazando conceptos tan determinantes como el de Cultura, desafiando al imperialismo junto a la ciencia burguesa y su lógica paternalista. Poniendo en el tapete temas tan importantes como el rol del arqueólogo en la sociedad, y las implicancias de la práctica arqueológica. Enfrentándose muchos de los exponentes de esta corriente a situaciones tan aberrantes como el exilio, la persecución y a un clima donde hablar libremente no estaba permitido. Es este contexto el que envuelve a esta corriente, donde creemos si existía un proyecto interesante que actualmente está ausente en la arqueología latinoamericana, ausente en la enseñanza, en las universidades, en las publicaciones, que es la importancia de la producción teórica.


[1] Escrito en alemán por Karl Marx en la primavera de 1845. Fue publicado por primera vez por Friedrich Engels en 1888 como apéndice a la edición aparte de su Ludwig Feuerbach y el fin de la filosofía clásica alemana

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